Para inaugurar este blog me ha parecido interesante este articulo sobre los barcos y submarinos que tuvo la Republica en la Guerra Civil. La fuente es: www.forocoches.com.
La guerra submarina en España durante la Guerra Civil fue casi inexistente, debido a varios factores. Ningún buque de guerra ni mercante nacionalista fueron hundidos, aunque si fueron atacados. Todos los submarinos fueron republicanos, pues cuando estalla la sublevación militar de Franco, la totalidad de la flota submarina activa está en zona republicana, en su base en Cartagena. La amplia mayoría de la Oficialidad estuvo desde un principio de parte de los sublevados, aún cuando (o precisamente por eso) en los primeros días de guerra 150 jefes y oficiales fueron fusilados en el Vapor España nº3 en Cartagena por su afinidad a Franco. Los oficiales que aceptaron servir a la República sólo lo hicieron para salvar sus vidas y servir con su pasividad a la causa nacionalista. Esta poca predisposición obligó a incluir comités políticos que velaran por los intereses de la República en los submarinos, decisión que a la larga se tornó problemática, dado el desconocimiento de estos comités del funcionamiento de un barco submarino.
Aunque era claro el celo de los comandantes en ordenar atacar buques nacionalistas, no se podía prescindir de ellos, pues sino los submarinos hubieran de haber permanecido amarrados.
La flota submarina estaba compuesta por 12 submarinos, las llamadas series B y C. Los C clase "Holland" mejoraban en mucho a la vieja serie B.
Los B-1, B-2, B-3 y B-4 tenián como base Mahón y apenas entraron en combate.
Los B-5 y B-6, y toda la clase C atracaban en Cartagena; era una agrupación bien instruida y entrenada y que contaba además con mucha solera. Sólo el C-1, C-2 y el C-4 sobrevivieron al conflicto, aunque este último acabó sus días de manera nefasta.
B-5 : Desaparecido con toda su tripulación en octubre de 1936 en aguas del Estrecho en circunstancias no aclaradas. Algunos creen que su comandante hundió deliberadamente el barco.
B-6 : Entregado y posteriormente hundido. Su comandante mandó "soplar" cuando vió al enemigo y así ser apresado fácilmente. A partir de entonces los comités políticos confirmarían personalmente el periscopio antes de subir a superficie. Tripulación salvada.
C-1 : Dado de baja en 1950.
C-2 : Dado de baja en 1951.
C-3 : Torpedeado y hundido por el submarino de incógnito alemán U-34, en la costa de Málaga. Tripulación muerta.
C-4 : Hundido con toda su dotación en junio de 1946 debido a un choque durante unas maniobras.
C-5 : Desaparecido con su dotación (42 hombres) en el Cantábrico en diciembre de 1936. Impera la teoría de que su comandante hundió deliberadamente el submarino ante la negativa de la tripulación a entregarse a los nacionales.
C-6 : Bombardeado y hundido en en el puerto de Gijón.
El objetivo principal de los submarinos fue el Crucero Almirante Cervera, también llamado el "Chulo del Cantábrico", dada la impunidad con que minaba puertos y cañoneaba poblaciones costeras como Gijón, Santander o la base de submarinos republicanos en Portugalete (Vizcaya). Las reparaciones de estos submarinos se hacían en el dique seco de los astilleros de Euskalduna.
También era objetivo primordial el temido Acorazado España, que el 1 de septiembre de 1936 ya fue alcanzado por un torpedo que no explosionó frente a las costas de Vizcaya. Una mina acabó con él finalmente a mediados de 1937 frente a la isla de Mouro en Santander, aunque algunas fuentes afirman que fue finalmente el piloto republicano Miguel Zambudio a bordo de un reformado a bombardero Gourdou-Leseurre GL que le lanzó una bomba de 100kg. poco antes de hundirse.
Tanto con el España como con el Cervera los submarinos sólo lograron escarceos, debido a las deliberadamente erróneas órdenes de los comandantes, al mal estado o falta de material, o la manipulación del mismo en todos los casos.
Los C o clase Holland montaron dos motores Diesel Vickers de 1000 CV y dos motores eléctricos de 375 CV, medían 74 metros de eslora, montaban 6 tubos lanzatorpedos (4 delante y 2 detrás) y un potente cañón antiaéreo de 75mm. Podía sumergirse hasta un máximo de 90 metros y contaban con una espaciosa cámara de oficiales.
La campaña de los submarinos en el Cantábrico bien llevada pudo haber dado lugar a una victoria en el mar sobre los nacionales, pero el casi nulo entendimiento entre el Gobierno de Bilbao donde tenían su base y el de Valencia, que casi sólo tenían en común el enemigo, no ayudó a esta causa. El Gobierno Vasco se desentendió de prestar los grandes medios que estos aparatos requerían alegando el poco entusiasmo de sus comandantes por repeler los ataques nacionalistas hasta el punto de querer imponer dotaciones exclusivamente vascas para los submarinos, cosa que finalmente no sucedió al oponerse el Gobierno de Valencia. La República y Euzkadi lucharon juntos, pero nunca fueron aliados, y se notó sobremanera en la campaña del norte.
Está generalmente aceptado que si estos comandantes hubieran sido leales a la República, es muy probable que se hubiera ganado la guerra en el Cantábrico, evitando el bloqueo que el Cervera y el España ejercieron a los mercantes ingleses que traían ayuda a Bilbao e impidiendo que llegaran más hombres y armamento desde Valencia por mar para aguantar el frente del norte. La caída de Bilbao aceleró la pérdida de toda la cornisa cantábrica bajo el aplastante dominio que ejercieron estos dos buques.