
En la 7ª Asamblea de Ezker Batua la lista de Madrazo e Isabel Salud
(EPK) tuvieron 40 minutos para exponer sus motivos, la lista encabezada
por Oscar Matute, Angel Bao y Dunike Agirrezabala, solo tuvo 10 minutos
para exponer sus argumentos. Como se puede ver la injusta desproporción
al estilo Rajoy-Zapatero hizo que las intervenciones de los críticos
fuesen resumidas y muy cortas Hoy añado en en este artículo el texto
completo que pretendía exponer Oscar Matute y mañana espero tener el
texto completo de Angel Bao para publicarlo en representación de todos
los sectores críticos.
Los problemas
de identidad de Ezker Batua nos son problemas de indefinición
programática. Cualquier observador neutral y bien intencionado que lea
atentamente los documentos oficiales tendrá que reconocer que las
opiniones de EB sobre no importa cual problema social o político, son
opiniones progresistas que diseñan un modelo de sociedad más justa y
distributiva; más ecológica y feminista; más democrática y más
solidaria que la sociedad modelada por los proyectos neoliberales al
uso.
Nuestros problemas de identidad provienen de otra parte. A saber:
1.-
De la enorme contradicción que existe entre el discurso que hacemos y
la práctica social que realizamos. La distancia entre lo que decimos
ser (una izquierda alternativa) y lo que en realidad somos (una
izquierda pegada a los faldones neoliberales del PNV) genera
desconfianza y crisis de legitimación del proyecto de EB.
2.- De
la contradicción entre la acción alternativa (contribuir a organizar la
acción ciudadana contra las injusticias sociales y políticas), y la
gestión administrativa de las parcelas de poder que nos ha cedido el PNV
3.-
De la contradicción entre la independencia política que proclamamos y
la dependencia económica de las subvenciones públicas del Gobierno
Vasco.
4.- De la contradicción entre la democracia que
demandamos a otros y la falta de democracia que existe en el interior
de nosotros mismos.
5.- De la contradicción entre afirmar la
idea de reconstrucción de la izquierda vasca y afirmarnos a nosotros
mismos como la única izquierda realmente existente.
La suma de
estas contradicciones superpuestas ha transformado la identidad de
izquierdas de EB en otra identidad de tipo socialdemócrata similar a la
que ofrece el Partido Socialista.
A día de hoy, EB no tiene más
entidad política que sus propias siglas devaluadas por el largo período
de colaboración con el PNV en la gestión del Gobierno Vasco. Esta
política ha borrado de un plumazo las diferencias históricas que ha
tenido la izquierda alternativa con los partidos socialdemócratas.
Nuestro
proyecto político corre así el riesgo de desaparecer, de tal modo que,
en la hora presente, la primera y más importante de nuestras tareas es
reconducir los compromisos adquiridos en el Gobierno para reconstruir
sobre su base nuestra identidad perdida.
EZKER BATUA DEBE SALIR DEL GOBIERNO TRIPARTITO
Existen al menos tres poderosas razones que nos mueven a tomar esta decisión
Primera
razón: Que el Gobierno Vasco en que hemos estado implicados por espacio
de dos largas legislaturas se ha caracterizado por tener una política
social de corte neoliberal, alejada de la justicia social y de las
inversiones públicas en políticas sociales avanzadas.
Esto es
algo más que una opinión. Esto es un hecho constatado que ha sido
denunciado reiteradamente por sindicatos y movimientos sociales.
Nuestra
participación en el Gobierno Vasco no ha significado un giro a la
izquierda como vulgarmente se dice en nuestra propaganda electoral. Un
análisis objetivo de la política realizada por este gobierno lleva a la
conclusión de que su política social responde a los mismos criterios
neoliberales que la política general del Estado. Las políticas fiscales
siguen los derroteros de la fuerte presión al sector empleado de la
clase obrera y de baja presión sobre las actividades financieras y los
beneficios empresariales. El Gobierno Vasco es el único de los
gobiernos europeos que trabaja con el criterio del déficit cero. El
crecimiento económico de los últimos años no se ha aprovechado para
consolidar los derechos sociales, sino que ha provocado un mayor
crecimiento de la desigualdad y de las fracturas sociales. El PIB vasco
ha crecido hasta un 120% de la media europea, pero los gastos sociales
están 6 puntos por debajo de esa media.
Ni siquiera en el
capitulo de la vivienda que hemos gestionado nosotros mismos se puede
hablar de giro a la izquierda, pues no hemos conseguido ni romper la
dinámica especulativa del mercado ni bajar el precio del suelo ni
reducir el precio de la vivienda libre. El bajo precio comparativo de
las viviendas de VPO no significa que se haya hecho a costa de reducir
la especulación de las constructoras, sino que se han financiado con
dinero público. A la luz de estos resultados no son pocos los que se
preguntan hoy si ese dinero público no estaría mejor invertido en
comprar vivienda libre para sacarla al mercado a precio social, pues el
coste de esa operación habría sido más barata, ahorrándonos de paso el
coste ecológico que ha significado la ocupación injustificada de un
bien tan escaso como es el suelo.
Segunda razón: Que la cláusula
de solidaridad con la acción del Gobierno nos hace corresponsables de
todas sus decisiones políticas, económicas y sociales.
El
problema de EB no es que haya sido inmoral en la gestión de las
parcelas de poder que ha tenido en el Gobierno Vasco, sino que se ha
visto obligado a mantener una “lealtad de hierro” a la política general
de un Gobierno controlado por un partido neoliberal como es el PNV. La
pérdida de la independencia política es justamente eso: guardar
silencio ante las políticas antisociales del socio mayor del gobierno.
Esta
obediencia debida equivale a una relación de subordinación y
dependencia del PNV que es quien dirige de hecho la política del
Gobierno Vasco en todos sus aspectos; desde la política económica y
social hasta la política cultural y medioambiental. Ezker Batua ha sido
en todos estos aspectos un partido apéndice del socio mayor del
Gobierno, demostrando incluso a los más crédulos que un pequeño grupo
de 3 parlamentarios no puede condicionar la política del Parlamento y
del Gobierno hasta el punto de pretender cambiar su naturaleza social.
Tercera
razón: Que la política de Ezker Batua se ha ocupado más de conservar y
ampliar sus parcelas de poder en el Gobierno Vasco que de actuar sobre
los problemas de regeneración ética y renovación política de la
izquierda vasca.
Ocupada en la gestión administrativa de las
importantes partidas presupuestarias que el Gobierno Vasco ha delegado
en ella, Ezker Batua ha desatendido completamente la función que debe
tener siempre y en todo momento un partido de izquierda.
A saber: la construcción de cultura política alternativa y de movimientos sociales reivindicativos.
Ezker
Batua tiene la obligación moral de reconocer que no se puede ser
simultáneamente un partido secundario de un Gobierno neoliberal y un
partido para el cambio de modelo social. La única forma de “obligar” a
los gobiernos a hacer políticas que no quieren hacer es por medio de la
movilización ciudadana, de las manifestaciones de calle y de las
huelgas sociales y políticas.
La función social de la izquierda
no es gestionar las parcelas de poder que le ceden las derechas en
determinadas fases de la historia. La creación de valores de izquierda
es algo muy distinto a la idea de tener más votos, más afiliados y más
parcelas de poder. La izquierda debe ser por definición un instrumento
de acción para activar la participación ciudadana, la movilización
social y la confrontación política con el Estado.
Para construir
esos valores la izquierda necesita ser independiente del Estado. La
financiación de sus actividades debe realizarse con recursos propios y
no con las subvenciones del Estado. No puede haber valores alternativos
sin militantes alternativos que sostengan la acción de los movimientos
reivindicativos. Una militancia que sea voluntaria y no remunerada. Una
militancia generosa que se soporte con la solidaridad el 80% de los
gastos generales del partido.
LA RUPTURA CON EL GOBIERNO NOS PERMITIRÁ RECUPERAR OTROS RASGOS DE NUESTRA IDENTIDAD
A saber:
1.-
La especificidad nacional de nuestra identidad. Particularmente el
compromiso con la construcción nacional democrática y con la
autodeterminación nacional.
2.- El reconocimiento de que Ezker
Batua sólo es una parte de la izquierda vasca, y que su función
principal debe consistir en promover una refundación unitaria de las
izquierdas sociales y políticas vascas en torno a un proyecto
compartido de construcción nacional y de cambio de modelo social.
3.-
El reconocimiento de que la regeneración de EB no debe hacerse en clave
endogámica (de las siglas hacia dentro), sino en abierta colaboración
con las otras izquierdas que expresan estas mismas identidades.
4.-
La idea de Democracia participativa. Esta seña de identidad es
consustancial a todos los proyectos libertarios. Sin participación
ciudadana en la elaboración de las soluciones a sus problemas no habrá
nunca modelos alternativos de sociedad, y esto implica el compromiso de
EB en la construcción de un movimiento socio-político que transcienda
sus propias siglas y sus propios intereses electorales.
5.- El
respeto a la democracia interna. Publicidad permanente de los censos de
militancia y libre acceso para quien quiera consultarlos. Reglamentos
que fijen con precisión la publicidad de los acuerdos orgánicos hacia
la militancia, que regulen el régimen de sesiones, deliberaciones y
acuerdos así como la información previa y documentada en cada sesión.
Revocación de los cargos públicos por las asambleas competentes u
órganos competentes que los eligieron como candidatos a las elecciones.
Elección de direcciones tras la presentación de un programa del que
rendirán cuenta en las sesiones habilitadas para ello. Finanzas claras,
transparentes y co-responsables. Militancia efectiva según
posibilidades.
6.- La identidad republicana de EB debe
concretarse en una decidida apuesta por una segunda transición
democrática que resuelva los problemas pendientes de la primera. A
saber: la abolición de la monarquía, la democratización general del
estado, la depuración del poder judicial y la reforma constitucional
para reconocer formalmente el derecho de las nacionalidades a su
autodeterninación nacional.
No querría terminar esta
intervención sin volver a señalar la importancia de un principio que
siempre debe estar presente en nuestro proyecto; nunca habrá democracia
sin socialismo, ni socialismo sin democracia.
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